RSS

Archivo de la categoría: Café literario Sender

Recomendaciones de los Cafés literarios para este verano

Los libros que entre los muchos leídos este año recomendamos a los lectores de la Feria del Libro son, por consenso (y no por orden de calidad), los siguientes:

 

 

Etiquetas: , , , ,

Leyendo a Cortázar y escuchando a Charlie Parker

El martes 18 de abril a las 17:30 h. tendrá lugar en la Biblioteca Municipal Ramón J. Sender, un encuentro literario, en el que a través de la obra El perseguidor, se analizarán las vidas y obras de dos de los grandes creadores del s. XX: Julio Cortázar y Charlie Parker.

«Esto lo estoy tocando mañana». En El perseguidor, Julio Cortázar presenta a un hombre angustiado y drogadicto, pero al mismo tiempo deseoso de romper las barreras, alguien en busca del absoluto, obsesionado por el tiempo, el gran tema de la obra, ese Johnny Parker tras el que se esconde el gran renovador del jazz que fue Charlie Parker.

 Ambrosio Lacosta

 

 

 
 

Etiquetas: , , ,

Música, libros y café para una tarde de invierno

El Café literario sigue queriendo conservar, dentro de su natural dispersión y su seductor juego de distracciones, cierta unidad temática.

Para la sesión dedicada a la literatura del duelo elegimos, entre una larga lista de libros de rara intensidad, Mi madre, de Richard Ford, Una pena en observación, de C. S. Lewis, y Patrimonio, de Philip Roth. Tal vez fue el libro de C.S. Lewis, una reflexión y una autointerrogación desoladoras sobre la temprana pérdida de su mujer, el que produjo un efecto más hondo.

La siguiente se consagró a música y literatura, en particular a El malogrado, de Thomas Bernhard. Esta novela, que gira alrededor del problema de la artisticidad, está protagonizada por Glenn Gould y las Variaciones Goldberg, y, así, escuchábamos al mismo tiempo su interpretación de esta obra; no la canónica de 1955 ni la posterior de 1981, ambas grabadas en estudio, sino el directo de Salzburgo de 1959. Florencio Martínez, que ha sido durante años profesor del Conservatorio, explicó estas variaciones y las puso en contexto.

Hubo en tal elección algo de intuición anticipatoria, como prueba la reciente publicación, en el suplemento Babelia, de EL PAIS, de dos largos artículos sobre Glenn Gould: Una broma musical, de Ramón del Castillo, a propósito, entre otras cosas, de la publicación, por la editorial Acantilado, del libro Glenn Gould. No, no soy en absoluto un excéntrico, de Bruno Monsaingeon, y Hermano Gould, en el que Luis Gago repasa su contribución a la interpretación de la música de piano y su discografía.

No faltó la evocación de Concierto barroco, esa deliciosa historia de Alejo Carpentier, llena de música y de armonía, un contrapunto a la musicalidad llena de disonancias, cercana a los cuartetos de la Segunda Escuela de Viena, que hay en El malogrado. Y, por fin, ese librito magnífico de Don DeLillo, Contrapunto, donde habitan Bernhard, Gould y el gran Thelonius Monk.

Febrero fue dedicado a Ramón J. Sender, el escritor que da nombre a la Biblioteca. José Domingo Dueñas fue el encargado de un amplio e iluminador repaso a su vida y su obra, una vida muy azarosa y con una gran carga de tragedia, y una obra quizá en exceso prolífica pero que dejó un buen puñado de obras maestras (así, entre otras, Imán, Siete domingos rojos, Míster Witt en el cantón, Réquiem por un campesino español, La aventura equinoccial de Lope de Aguirre y Crónica del alba).

Y estas serán las próximas:

Pesquisa sobre Crusoe. Viajaremos al origen de la novela de aventuras contemporánea, con el clásico Robinson Crusoe, de Daniel Defoe. Pero no nos quedaremos ahí, sino que entraremos en otras visiones, en verdaderas reinterpretaciones de la misma historia: Viernes o los limbos del Pacífico, de Michel Tournier, una visión desde el Otro, que servirá también para celebrar el ingreso de Tournier en el Olimpo de la literatura, es decir, en la colección La Pléiade de Gallimard, y Foe, de J.M. Coetzee, donde una mujer (Susan Barton) que ha naufragado en la isla producirá, como en el caso de Tournier, una inversión de la historia original en cuanto aventura de conquista.

Leyendo a Julio Cortázar… y escuchando a Charlie Parker. El cuento El perseguidor será ocasión para homenajear, con lectura y música, a uno de los grandes del jazz.

Ambrosio Lacosta

 
Deja un comentario

Publicado por en 15 marzo, 2017 en Café literario Sender

 

Etiquetas: ,

El Café literario Sender desnuda a Patrick Modiano

Pourtant je nai pas rêvé.

Y, sin embargo…

¿Qué ocurrió para que este Modiano, tal vez el más poético junto al de Dans le café de la jeunesse perdue (En el café de la juventud perdida), no acabase de calar, para que L`herbe des nuits (La hierba de las noches), con esa misteriosa Dannie, otra de las espléndidas mujeres de Modiano, no lograra seducir?

¿Será el genio del idioma? Pese a la extraordinaria traducción de María Teresa Gallego, es claro que no es lo mismo leer Pues no lo soñé que leer Pourtant je n’ai pas rêvé, que el francés es más capaz de crear esa atmósfera turbia e imprecisa tan característicamente modianesca.

nueva-imagen

 

Dejaremos para más adelante las oportunidades del exquisito Nobel de literatura de 2014, y entraremos ahora en la literatura del duelo. ¿Cómo afrontar unos textos tan escarpados? No es el caso de su extensión, por lo general obras breves, sino de su intensidad casi insoportable. Hijos que han perdido a sus padres, mujeres que se han quedado sin sus hombres, hombres en la ausencia de sus mujeres, amigos huérfanos de sus amigos y, sobre todo, la máxima violencia contra el orden natural de las cosas, padres que han perdido a sus hijos. Y, sin embargo, frente a la pena inconsolable, frente a la muerte inaceptable, queremos creer que en la literatura, en lo que tiene de distancia y de representación, perdura un poder redentor.

De una larga lista, citemos los siguientes libros: Niveles de vida, de Julian Barnes, El año del pensamiento mágico y Noches azules, de Joan Didion, Una pena en observación, de C. S. Lewis, La hora violeta, de Sergio del Molino, Tiempo de vida, de Marcos Giralt Torrente, La invención de la soledad, de Paul Auster, Mi madre, de Richard Ford, Patrimonio, de Philip Roth, Rondó para Beverly, de John Berger, Mortal y rosa, de Francisco Umbral, Un mar de muerte, de David Rieff, Amarillo, de Félix Romeo, Di su nombre, de Francisco Goldman, La ridícula idea de no volver a verte, de Rosa Montero, El libro de mi madre, de Albert Cohen, Ahora, de Brigitte Giraud, Desgracia impeorable, de Peter Handke, y Una muerte en la familia, de James Agee.

De entre ellos, hemos elegido, para el próximo Café literario, Mi madre, de Richard Ford, Una pena en observación, de C. S. Lewis, y Patrimonio, de Philip Roth. La madre, la esposa y el padre: he aquí el inventario de pérdidas.

 
 

Etiquetas: ,

El aroma a café vuelve a la biblioteca

Arrancó el Café literario de este curso el día 11 de octubre pasado. No estoy seguro de que exista un perfil de lector, signifique perfil lo que signifique, pero lo cierto es que, con solo tres excepciones, incluido yo mismo, todo son lectoras.

Café literario Sender

Café literario Sender

Ese es el hecho. Pero ahora viene la segunda parte de la historia. A la pregunta de qué obra (novela, u otro género, qué más da) o qué escritor nos había cambiado la vida o recordábamos como una experiencia esencial, relato que sirvió también como presentación, hubo quién que trajo el recuerdo imborrable de la remota lectura de Miguel Strogoff, de Julio Verne, y de Chéjov, que le había decidido a escribir cuentos, quién que se había sentido profundamente concernida por Stefan Zweig (en particular, por ese extraordinario retrato de una época desaparecida que es El mundo de ayer) y por Juan Goytisolo, quién que citó a Hermann Hesse, o a Saramago, a Hannah Arendt, a Miguel Delibes, a Baroja, a Primo Levi (¡ese descenso a los infiernos!), a Proust, a Lorca, a Orwell, a Dorothy Parker, quién que anda leyendo La Ilíada,… ¿Hace falta decir más?

Grandísima exigencia de lectura, pues, que nos aleja de la tentación de la literatura como espectáculo, utilizado “como respiradero para aliviar las tensiones que produce una acrecentada alienación cotidiana”, y que nos permite huir de “lo cómodo, lo reconocible, lo que resulta confortable y reconfortante”, y buscar, en su lugar, “lo inquietante y transformador” (los entrecomillados son citas de Marta Sanz). Tal vez podríamos suscribir lo que, en 1904, con la lucidez que siempre mostró, escribió Kafka en una carta a su amigo Oskar Pollak, y que tanto me gusta recordar:

“Pienso que sólo debemos leer libros de los que muerden y pinchan. Si el libro que estamos leyendo no nos obliga a despertarnos como un puñetazo en la cara, ¿para qué molestarnos en leerlo? ¿Para que nos haga felices, como dice tu carta? Cielo santo, ¡seríamos igualmente felices si no tuviéramos ningún libro! Los libros que nos hagan felices podríamos escribirlos nosotros mismos, si no nos quedara otro remedio. Lo que necesitamos son libros que nos golpeen como una desgracia dolorosa, como la muerte de alguien a quien queríamos más que a nosotros mismos, libros que nos hagan sentirnos desterrados a los bosques más remotos, lejos de toda presencia humana, algo semejante al suicidio. Un libro debe ser el hacha que rompa el mar helado dentro de nosotros. Eso es lo que creo.”

Pluma y papel

O lo que, en un eslabón más de la gran cadena de la literatura, aconsejaba Rafael Chirbes como regla para escribir:

“Si un libro no te ayuda a entender cuanto te rodea y a nadar en la penosa charca del mundo, para qué vas a escribirlo. Tampoco escribas un libro que no te cambie, que no te ayude a mirar las cosas desde otro lugar. ¿Para qué vas a perder el tiempo escribiendo si ya sabes la conclusión de lo que acabas de iniciar? El camino hacia la literatura es la incertidumbre.”

He ahí el pasado, y el presente. Para ahora y en adelante, las primeras propuestas de lectura: un Carrère, El adversario, que narra una historia truculenta, pero verdadera, la del falso doctor Romand, una vida inventada que nos permitirá explorar las relaciones entre ficción y verdad; un Modiano, La hierba de las noches, indagación («Pourtant je n’ai pas rêvé.») inequívocamente modianesca a través de las brechas del tiempo por un París interior; una espléndida novela de Simenon, El gato, motivo para reivindicarlo como el gran escritor que fue, más allá de su etiqueta como autor de novelas de Maigret, y tan cercano a Modiano, también como testigo de ese París nocturno y espectral; y un lúcido y temprano Chirbes, La buena letra. Añadiremos, por fin, el perspicaz y admirable conjunto de ensayos sobre la lectura que reunió Ricardo Piglia en El último lector.

Ambrosio Lacosta

 
1 comentario

Publicado por en 3 noviembre, 2016 en Café literario Sender, Recomendaciones

 

Programación de las actividades de las bibliotecas – OTOÑO

PORTADAHOJALas Bibliotecas Municipales del Ayuntamiento de Huesca organizamos una serie de actividades para el fomento de la lectura dirigidas tanto al público infantil, como al juvenil, adulto y colectivos especiales. Puedes conocer todas las actividades y horarios en este enlace:

 

Etiquetas: , ,

Un café, unas pastas y muchos libros…

IMG-20160418-WA0021

En esta sesión del café literario Sender, Óscar Sipán nos habló de las siguientes lecturas:

  • Juan Gracia Armendaríz . Piel Roja. Demipage. 2012.

Piel Roja es el punto final de la trilogía de la enfermedad, iniciada con La Línea Plimsoll (Castalia) y continuada con Diario de un hombre pálido ( Demipage).

.

  • James Rhodes. Instrumental: Memorias de música, medicina y locura. Blackie Books. 2015.

La música fue su salvación. James Rhodes fue víctima de abusos durante su infancia y su vida ha estado marcada por esa tragedia. Escuchar a Rajmáninov en bucle durante su adolescencia y descubrir el Adagio de Bach en un ala psiquiátrica le ayudó a combatir sus demonios y a transformar su vida. James Rhodes es uno de los más eminentes concertistas de piano de la actualidad y un gran renovador de la música clásica. Ha protagonizado documentales para la BBC y Channel 4, escribe en The Guardian y ofrece recitales en todo el mundo. «Instrumental» son sus memorias, que vieron la luz en Reino Unido después de que el Tribunal Supremo levantara el veto que pesaba sobre la obra. Todo un tributo apasionado al poder terapéutico de la música y que aborda cuestiones fascinantes sobre cómo funciona la música clásica y sobre cómo y por qué puede cambiar nuestras vidas.

 

  • David Markon. Punto de fuga. Ed. Verdehalago. 2011.

Un escritor viejo intenta transformar sus notas en una novela tratando de mantenerse al margen, al no lograrlo, nos asombra con una mirada de revelaciones sobre los intentos y las calamidades y los absurdos e incluso las tragedias de la vida creativa.

 

  • Emmanuel Carrère. El Reino. Anagrama. 2015.

Hace ya tiempo que Emmanuel Carrère ha acostumbrado a sus lectores a esperar de él lo inesperado, y en esta obra monumental, casi diríamos épica y sin duda radical, aborda nada menos que la fe y los orígenes del cristianismo. En sus páginas se entrecruzan dos tramas, dos tiempos: la propia vivencia del autor, que abraza la fe en un momento de crisis personal marcado por una compleja relación amorosa y el abuso del alcohol, y la historia de Pablo el Converso y de Lucas el Evangelista. Pablo que cae del caballo, tiene una iluminación mística y pasa de lapidador de cristianos a propagador de la nueva fe que transmuta todos los valores. Y Lucas que escribe la vida de Jesús y a partir del cual nos adentramos en los evangelios primigenios, tan diferentes al Apocalipsis de fuegos artificiales de Juan. En estas dos historias entrecruzadas sobre la fe se suceden abundantes personajes, episodios y reflexiones: la serie televisiva sobre muertos que resucitan en la que participa Carrère como guionista, la canguro ex hippie y amiga de Philip K. Dick a la que contrata, los bolcheviques con los que compara a los primeros cristianos, webs porno, visiones eruditas sobre las fuentes originales del cristianismo, la desaparición–¿resurrección?–del cadáver de Jesús…

IMG-20160418-WA0022

Los asistentes al café recomiendan los libros que han leído durante este último mes:

  • Matilde Asensi. Historia de una canalla. Plaza & Janés. 2016.
  • Mario Vargas Llosa. Cinco esquinas. Alfaguara. 2016.
  • Alicia Gimenez Bartlett. Hombres desnudos. Planeta. 2015.
  • Leonardo Padura. Ed. Tusquets. 2013.
  • Karen Hesse. Lejos del polvo. Everest. 1999.
  • Milena Busquets. También esto pasará. Anagrama. 2014.
  • John Updike. Corre conejo. Tusquets. 1996.
  • Fernado Rivares. Ed. Tropo. 2015.
  • Nadar. El mundo a tus pies. Ed. Astiberri. 2015.
  • Paco Roca. La casa. Astiberri. 2016.
  • Walter Benjamin. Diario de Moscú. Godot. 2011.
  • Walter Benjamin. Calle dirección única. Abada. 2011.

Laura Ferrer

 

 

 
Deja un comentario

Publicado por en 18 abril, 2016 en Café literario Sender

 

Etiquetas: , , ,

 
A %d blogueros les gusta esto: