RSS

“El dios de las pequeñas cosas” de Arundhati Roy

21 Ago

El dios de las pequeñas cosas

El ejemplar que hoy reseño tiene dos rasgos fundamentales: se trata de un libro difícil y precisa paciencia. Naturalmente, si he decidido dedicarle un artículo es que bajo los atributos anteriores subyace un tercero: que es un texto magnífico.

Acerca de la primera de las características, el motivo es muy sencillo: para nada se trata de un desarrollo lineal de la trama, sino que la autora nos lleva por caminos sinuosos en los que los capítulos, y aun dentro de ellos los distintos sucesos, discurren a través de constantes “cambios de cámara”. Presente y pasado se suceden y alternan de modo deliberado, a veces confuso pero siempre certero; en cualquier caso, no es fácil atenerse a una historia que comienza siendo narrada casi por el final.

Arundhati Roy

Arundhati Roy

Otra fuente de complejidad es, sin duda, la derivada de la extrañeza que probablemente nos causarán los nombres. Bombardeados por literatura y cine anglosajones, hoy por hoy a nadie le genera desazón que los protagonistas masculinos se llamen Harry, Michael o Karen; el problema viene cuando uno se enfrenta a la cultura india para recibir una oleada implacable de Mamachis, Kochamas, Ammus, Veluthas y Esthappens (pido disculpas por adelantado pues sin duda he olvidado doblar alguna “m” u otra taimada consonante). Añadido esto al continuo trasiego temporal de escenas ya mencionado, hacerse con el libro, sobre todo al principio, resulta arduo y no siempre gratificante.

Con todo lo anterior, surge como evidente el segundo rasgo expuesto: El Dios de las Pequeñas Cosas demanda una buena dosis de paciencia y, por qué no decirlo, algo de fe. Fe en que lo que te han asegurado es verdad, que merece la pena darle una oportunidad y proseguir episodio a episodio porque el desenlace recompensa el esfuerzo. Yo la tuve (así como mis flaquezas, no lo negaré) y no me arrepiento. En absoluto.

Llegado este momento, pienso que es de justicia olvidar los obstáculos que la obra presenta para concentrarse en sus bondades, que las tiene y no en poca medida. Para empezar, una de las cosas que evitó que abandonara la lectura sintiéndome un eventual fracasado fue la manera de escribir de Roy.

En efecto, no hay muchos libros en donde la Forma sea tan importante como el Fondo, mas este es uno de ellos. La autora no tiene ningún remilgo a la hora de poner mayúsculas a palabras que no deberían llevarlas, transcribir vocablos al revés si es así como los percibe determinado personaje o aliterar impunemente frase tras frase con objeto enfático o simplemente estético.

La prosa es rica como pocas y no sólo desde un punto de vista léxico, que también, sino figurativo; no es raro cuestionarse en más de una ocasión si uno está leyendo una pieza narrativa o poética. Por otro lado, los sucesos que nos relata Arundhati rebosan profundidad y se antojan verídicos; no en vano su adolescencia aconteció en los lugares que ella describe.

Con gran eficacia nos habla de las diversas castas de la India, renuentes a desaparecer aun sujetas a los embates de la modernidad, de la persistente influencia británica pese a la cada vez más lejana retirada del Imperio, de la precaria riqueza de algunos ricos junto a la incontestable pobreza de todos los pobres, de hombres y mujeres Tocables e Intocables y, sobre todo, de amores posibles y lícitos enfrentados a otros imposibles y sacrílegos. Como se suele decir, sobra material para sacar provecho. Si a esto añadimos que la escritora se las arregla para que todos los personajes, y digo todos, tengan su pequeña crónica y prácticamente la misma importancia en el argumento global, el consumo de este libro es obligado.

Para terminar, una buena noticia para los agnósticos literarios y un consejo para los directamente ateos. A los primeros: perseverad como hice yo; al final todas las piezas caen, pausadamente y gracias a la caritativa gravedad, en su lugar perfecto en el gran rompecabezas. A los segundos: manteneos alejados de El dios de las pequeñas cosas; no es anodina lectura de autobús.

Fernando Lafuente (escritor y profesor)

Anuncios
 
Deja un comentario

Publicado por en 21 agosto, 2014 en Recomendaciones

 

Etiquetas: , ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: